El 2 de junio de 2015, una funcionaria del SEMDA del campus Juan Gómez Millas relató los ejes de la problemática que arrastra este servicio desde hace varios años. Esto complementado con algo de revisión en Internet da origen a las palabras escritas a continuación.
El Servicio Médico y Dental de la Universidad de Chile continúa en una crisis financiera que la tiene al borde de su cierre. El primer punto importante a este respecto y que da inicio al agujero financiero permanente de este servicio es el déficit de 1800 millones de la VAEC, organismo creado recientemente y que desde su origen va aparejado a una deuda de más de 6000 millones. Como el SEMDA recibe su presupuesto de esta entidad, es claro que tendería a una precarización en términos de infraestructura, equipamiento y dotación de personal. Y la problemática es transversal a las sedes de campus y al SEMDA central. El servicio se ha visto obligado a cobrar por las atenciones y a generar largas listas de espera producto de la tramitación que se necesita para atenderse en una especialidad. La respuesta de rectoría ante el problema presupuestario fue sólo una inyección de 125 millones de pesos (el cual, sin embargo, ya se había anunciado antes de que los trabajadores del SEMDA iniciaran su paro el 2015).
Por otra parte, las especialidades de ginecología, oftalmología, traumatología y dermatología fueron removidas por el SEREMI de salud, así como otros servicios, el año 2013. A esto se suma la inestabilidad de los trabajadores del SEMDA dado que un 80% trabaja a contrata y hay casos en que se remunera distinto por cumplir una misma función; de hecho, a principios de abril de 2015, todos los funcionarios se enteraron que quienes trabajaban con este régimen de contrato iban a ser finiquitados el 30 de abril, sin aviso previo. Cabe destacar que tanto los funcionarios a contrata como los de planta ganan menos que los funcionarios de salud públicos.
Toda esta situación contrasta fuertemente con lo que era el SEMDA en sus inicios: un servicio gratuito para todos los estudiantes de la universidad. De hecho, antes de la dictadura, el monto a pagar de la matrícula era destinado íntegramente al servicio. Luego, el año 1985 y a raíz de una movilización estudiantil, se firmó un convenio que restituía su carácter gratuito. A pesar de esto, los servicios que se ofrecen son cada vez menos dadas las carencias económicas del SEMDA.
Pero como han sabido algunos estudiantes de la Chile, ni con una movilización extendida de los funcionarios se logra un avance estructural real. Al parecer las mismas autoridades le han quitado el peso al problema, ya que, como cuenta una funcionaria movilizada del SEMDA, ni siquiera asisten a las reuniones agendadas con el fin de avanzar en una solución conjunta. Lo más grave es que, atisbándose en el futuro la reforma educacional para la educación superior, la Universidad no ha considerado en su planificación del presupuesto al SEMDA, lo que despierta la sensación de que el servicio está muy próximo a su fin.
(Para la información de las demandas tanto de los funcionarios como de los estudiantes, véase el siguiente prezi: http://cargocollective.com/ceduch/Bienestar).
- fondo marco será concursable entre facultades
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