En las elecciones Fech (por nombrar la que es atingente. Lo que sigue se aplica a cualquier tipo de proceso eleccionario) es clara la regla de los Tricel que prohíbe hacer campaña durante los días en que estén abiertos las urnas. Hasta ahí, perogrulladas. Pero, ¿qué se entiende y define como "campaña"? Esta definición es clave para sujetar a los candidatos en circunstancias muy específicas a ciertas reglas institucionales que generan, sin querer queriendo, un resultado moral. Supongamos que soy estudiante de intercambio (por ejemplo, de Barcelona), y para las elecciones que tenían lugar a principios de la semana no se alcanzó el quórum necesario. En contextos como éste, es usual que los lacayos de los colectivos políticos (todos, no se hagan los giles) desplieguen las más variopintas estrategias para poder inflar la participación y, mal que mal, es una práctica que termina por ser tolerada si no legitimada (admitámoslo, los Tricel prefieren estar en los pastos tomando chelas o fumando porros que estar con la ardua pero honorable tarea de vigilar las elecciones). Supongamos entonces, que uno de esos lacayos se acerca a mí, estudiante de intercambio, en un desesperado intento por conseguir un papel marcado de alguien que no tiene idea (si se pasa de baboso) de lo que está pasando en la universidad a la que va. Si este estudiante de intercambio es lo suficientemente ingenioso, y suponiendo que no tenga simpatías de antemano con ningún colectivo (por eso el hecho de que sea "de intercambio" cae de cajón), puede pedir que le informen sobre las propuestas específicas que propone cada candidato. Dependiendo de lo que se entienda por "campaña" (al menos yo la entiendo como la autopromoción con toda algarabía y jolgorio que promete que la persona que se lanza a un escaño, poco menos, va a salvar al mundo), la información que por la mencionada regla del Tricel se debe entregar debe evitar tener esos tintes de mundo de fantasía. Sólo las propuestas puras y duras de lo que realmente ofrece el candidato.
Se ha puesto el ejemplo del estudiante de intercambio en un contexto de falta de quórum para magnificar las cosas y darles un tono sencillo y ameno, pero si mi definición de "campaña" es correcta (o por lo menos, parecida a lo que planteo, porque admito que soy un ser falible), la coerción que describí puede ser ejercida hasta en procesos electorales normales. Lo curioso de la reflexión es que, en principio, la información que entrega el lacayo (aunque también puede ser el candidato, si es lo suficientemente car'e raja) se ciñe por las reglas que el diseño institucional fijó, pero el resultado tiene implicancias morales: una ilustración sincera hacia el futuro elector comprometida con el entendimiento cabal de éste. Lo estoy ensalzando mucho, pero la lógica de lo que quiero decir se entiende.
Por cierto, si es que la definición de "campaña" que maneja el Tricel prohíbe toda forma de información de un candidato o los miembros de sus colectivos políticos, alianzas, coaliciones, sectas, orgías, etc. hacia los potenciales electores o a cualquier persona que pueda ser instrumentalizada para entregar su voto, yo personalmente me pasaría por la raja con gusto el contenido exacto de toda mi reflexión y doy mi consentimiento expreso para que cualquier otra persona también lo haga.
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